jueves, 10 de diciembre de 2009

Familia de alquimistas...

En otro tiempo, lustros de caballeros y brujería, habitaban en el anonimato personajes cercanos a la santería, científicos de espátula y pociones mágicas que suspiraban por convertir cualquier mezcla extraña en oro. Eran los llamados alquimistas, almas obsesionadas con probetas y sustancias a la luz de un ventanuco, testigo de un mismo número de ilusiones como de decepciones. Urdían planes quiméricos imaginando eurekas y albricias, pero terminaban entonando el pobre de mí antes de lo que canta un gallo, enloqueciendo en madrugadas frías por sueños imposibles. Jamás ninguno consiguió su objetivo, al menos que sepamos, pero hoy valoramos en forma de letra su paciencia y esmero, como todas las cosas que merecen la pena, con su honorable reconocimiento, por mucho que llegue a destiempo y con tinta desteñida.
Tuvieron que pasar los años y las épocas, los alquimistas se olvidaron y los libros los proclamó poetas de otro tiempo, ensimismados en vagas vacilaciones y anhelos de soñadores incomprendidos, perdurando su ejemplo hecho aventura, marchando en silencio, en santa compaña…
Pero si tiene usted suerte, si los astros le son favorables y el destino lo permite, igual se encuentra aún con alguno, despistado, inconscientes de lo que son pero dignos que lo que creen andar haciendo. Yo he tenido la dicha de conocer unos cuantos, genios que, sin quererlo, han conseguido hacer oro de la nada, o desde muy poco, terminando por moldear figuras exquisitas, como el mejor de los acabados de un buen artista. El resultado, superlativo, arte y genio unidos para regalar al universo mordiscos divinos, caricias en forma de notas musicales para facer magia en tus oídos. Y hoy se me ocurre uno, al menos, mientras me deleito con su obra y una copa de vino, ambos indicados para paladares finos y sensibilidades a flor de piel...
Se trata de Víctor, sobrino de mi amigo Tomás, compositor de obras excelsas desde bien enano, creador de música y lágrimas, pues su arte no deja indiferente, a pesar de todo, de su bella locura, de su paso distraído, de su caminar desairado. Nieto de una guerrera, Isabel, de la que un día haré semblanza. Hijo de la penumbra....
Por eso digo, debe ser alquimia, lo de esos padres, humildes trabajadores, buenas personas en medio de un mundo que aprieta y muchas veces ahoga, pero fieles a sus verdades, midiendo cada palmo para no salirse del tiesto y poder seguir teniendo oportunidades. Son alquimistas, desde luego, de los de antes, porque no hay mejor obra, sin duda, que la que nace de seres con una mano delante y otra detrás, pero con los puños llenos de dignidad, humildad, y unas cuantas gotas de maestría. Dios les conserve en eternidades por el bien de todos nosotros, sus vecinos, mas hasta entonces, será un honor para mí que acepten mi respeto y mi admiración, además de unas pocas palabras hermosas ...

10 comentarios:

Malber dijo...

jeje.. Cualquiera diría que tienes tiempo para visitar otros antros cibernéticos a la vista de las extensas prosas que te marcas... tienes muchas palabras eruditas de las que hacía uso mi abuela ahí metidas en la cabeza, aún así, creo que alcanzo a entender las cosas que nos cuentas :) Si te haces famoso te reclamaré una buena cantidad a cambio de no hacer público tu secreto... bien sabes que lo descubrí...
Me alegra que tengamos un lector que sepa leer y escribir, ¡aunque sea insomne! Habría jurado que no tendríamos más que pervertidos que entraban a mirar la foto de la semana.
Por otra parte, tampoco se podría esperar a nadie socialmente aceptable observando nuestra extraña obra...
Alternando la adulación, leí hace días que escribiste un libro... eres grande (como 1'80 lo menos), te haré publicidad en la medida de mis mermadas posibilidades(aunque tb te la puedes hacer tú, que para eso te dimos permisos en nuestro blog xD)
Lo realmente fascinante para tí que es que puede que hasta te compre uno... sí, y no he bebido (aún)...(ni lamentablemente parece que lo vaya hacer hoy)... eso sí, no es para mí, y no porque dude de tu contrastada expresividad, es sólo que no se leer, salvo cosas que la mayoría de la gente no entiende, algún día te lo explicaré. Sin embargo a mis hermanas les encanta eso de sentarse a devorar libros mientras veo el quizás menos intelectual fútbol, pero que sin duda, como decía Abe Simpson, hay que apoyarlo, o acabará desapareciendo. ¿te imaginas?
Es una larga conjetura que no viene al caso...
Dime como puedo negociar contigo un ejemplar de tu 'incunable' para hacer dos regalos de reyes en uno :P

PD: Camino con esfuerzo y en libertad vigilada... parece que para navidad mi regalo será poder volver a delinquir por las calles; espero verte en alguno de esos bares que cuentan que hay en ellas más pronto que tarde...

ÁGUEDA dijo...

precioso y merecido articulo el de hoy!

Anónimo dijo...

por dios que bonito lo que has escrito hoy. se me ocurren mil adjetivos. lo he leido al menos 4 veces. esos padres deben sentirse orgullosos de verse retratados por tus letras. ana

Anónimo dijo...

verdaderamente emocionante. todavia quedan alquimistas amigo, y si no que me pregunten a mi, que para llegar a fin de mes tengo que hacer mezclas imposibles. un abrazo. juan

Mariló dijo...

Que pueblo con tantos artistas de los buenos!!!!

Anónimo dijo...

espectacular

Anónimo dijo...

de tus relatos mas emocionantes. aunque escribo esto cada poco, pero me encantaria sentir en propia piel lo que se siente cuando hablan asi de ti. debe ser un reto ganado a la vida. una admiradora fiel.

Anónimo dijo...

Si Señor, todo un Genio ese Chico, llegará lejos, tanto como se proponga...y seguro que no olvidará sus raíces, ese pueblo que él tanto adora y que adoramos tantos/as...Precioso Kike, una vez más!
MAria Vazquez

Anónimo dijo...

Aun estoy alucinando con todo.

Tita Inma dijo...

Efectivamente, así lo es Víctor, un genio y jóven; debemos apoyarle y que su música y composiciones no haga muy conocidas. Me alegra que te hayas acordado de él. Tita Inma