martes, 12 de mayo de 2009

El rey de los cabritos

Lo tiene usted crudo, bien crudo. En el mejor de los casos ha caído usted en una red llamada Sistema del cual nadie puede salir a menos que venga con parte de defunción bajo el brazo. Es sencillo, consiste en dedicar media vida a un trabajo que le explota y disgusta para poder llevar las cuatro migas de pan a casa y repartirlas a la prole. Es lo que le queda, semanas grises envueltas en depresiones vespertinas y prisas que enloquecen al más tranquilo, quizás una siesta seguida de un sentimiento de vacío y una cena rica en grasas que engorde su tripa y su desesperanza. Y al catre de nuevo…
En su corta existencia usted, en su triste rutina, tendrá que lidiar quiera o no con almas oxidadas que no ven más allá de su gaznate, cachos de carne con ojos que mueven el culo sólo por uno mismo sin saber que con cada paso van perdiendo credibilidad, si es que alguna vez la tuvieron. Los reconocerás fácil, defienden lo que creen que es suyo a grito pelado, pisan por encima del débil, se ríen de la honradez y la dignidad, valores, piensan, de mentira…
Pero aunque consiga usted aislarse de tanto mediocre y crear un ecosistema medio aceptable donde posar sus nalgas, lo sigue llevando jodido. Hipotecas impagables, políticos que manejan a su antojo, bancos que juegan con su dinero, e incontables ingredientes de una vida que no sé quien rayos se la cree. Y cuidadito con salirse del tiesto, ojo con cargarse de un golpe quien le asalta por la calle o no dar paso al animal que viene por el carril izquierdo haciendo luces, porque entonces sí que la lleva clara. Ni la ley ni quien la lleva a cabo le asiste, por muchos impuestos que pague religiosamente.
Así que visto como está el patio mejor hacer la mochila y tirar al monte a vivir con las cabras, que por lo menos no piden más de lo que te dan y escuchan atentamente la cantidad de barbaridades que se te pasan por la cabeza un día cualquiera. Así que no se extrañen si me ven vestido de pastorcito, podrán decir sin miedo que soy el rey de los cabritos, preferible a pernoctar entre cabrones sin alma que le buscan la ruina a uno y se descojonan del pastor, del perro y la madre que los parió. Y es que si al menos dieran lana…

2 comentarios:

TITA INMA dijo...

Hola Sobrino!!! Me extraña que no tengas comentario la terapia de hoy, porque está muy entretenida. Todo es verdad, es muy difícil salirse del rail; pero de vez en cuando hay que pastorear, yo lo practico, jejeje.TITA INMA

Edu dijo...

Y aunque pudieras crear un ecosistema a tu imagenysemejanza siempre vendría algún espe-culEa-dor inmobiliario y lo contaminaría, lo recortaría, lo acotaría o lo invadiría hasta que lo convirtiera en eso que falla: la civilización.

Muy agudo.