martes, 2 de diciembre de 2008

Amistades peligrosas...

Yo ví al ratoncito Pérez y a los Reyes Magos. Sí, alucinen y, si quieren, no me crean. Ocurrió cuando tenía unos 7 años, en esos momentos en los que crees que unos tíos vestidos de magos de Oriente asaltan tu casa en plena noche con camellos y pajes de serie para dejarte regalitos y caramelos bien puestecitos. Sí, en mi casa se le dejaba un barreño de leche que aparecía vacío al amanecer. Vamos, que aún olía a pelo de animal cuando descubría la sorpresa de los presentes, e iba corriendo a la cama de mis padres, a primera horita, más por miedo a que volviera a aparecer algún paje morito con alguna bolsita de caramelos olvidada que por otra cosa. El susto hubiera sido de órdago...
Pues eso, que pasé aquella noche en vela, vamos, que escuché a los reyes entrando en casa y poniendo el scalectric, y hasta probándolo. Me recuerdo aquella noche tapadito hasta el cogote, sudando, asustado por el reflejo de los coches en la ventana, no fuera a a ser que los reyes vinieran antes de tiempo. A la mañana siguiente te olvidabas probando los cacharros, hasta el año siguiente...
Algo parecido me pasó con El Señor Pérez, el ratoncito. A ese lo ví, lo juro, por la rendija que deja la puerta de mi cuarto entreabierta. Le ví cogiendo el diente y dejándome las cien pelas de rigor debajo de la almohada. Les puedo asegurar que mis ojos vieron cómo se marchaba feliz por el quicio de la ventana y saludando. Eso por no hablar de la vez que el ordenador, en antiguo MSDOS, me ordenaba apagarlo e irme a la cocina a comer. Me quedé dos minutos anonadado en las posibilidades de la informática, y, evidentemente, hice lo que me pedía. No medié palabra con mi familia del asunto, no fuera a ser que se enfadara la tan amable máquina...
Y se quejaba mi madre de que tenía mucha imaginación para contar e inventarme historias, y no sé porqué me da a mi, madre, que tienes algo que ver en todo eso...
El Martes que viene, les adelanto, más que nada porque me acabo de acordar, y para que no se me olvide, les contaré la noche en la que intenté asesinar, involuntariamente, a dos mormones con una manzana medio mordida. Hasta entonces, si ven al señor Pérez, a los de Oriente, o a mi madre... desconfíen....

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Ojalá recuperasemos esa ingenuidad fantástica de nuevo. Sobre todo los que nos llamamos "mayores" y llevamos una vioda en blanco y negro.

Anónimo dijo...

:-)

Anónimo dijo...

Yo era y soy superingenua por eso crei en esas fantasias hasta casi hace poco....son cosas de niños!!éramos asi...me encanta como escribes kike...no sé que más decirte que no te haya dicho ya!

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

Yo vi a Jessica Alba en mi cama.

Anónimo dijo...

el ratoncito peres es un mierda,de chico se yevava mis dientes y no me dejaba nada,drogas nada mas ,ahora no tengo dientes para darle....como lo coja lo mato¡¡

Almudena dijo...

Anonimo por que siempre escribes tú.

manoli dijo...

yo no creo en el raton perez de nunca, ami me enseñaron que los heroes de ficcion no existen, solo creo en el rey baltasar.

Anónimo dijo...

El rey baltasar es un mierda, el mejor el del Burguer King

ambrosio dijo...

ombre hay esta la cosa disputada ehh,yo meteria en la lucha a,frosty la rana de los crispis.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Minombrees dijo...

Lo mejor es que utiliceis vuestro nombre.

Anónimo dijo...

menos mal que alguien ha puesto orden en todo esto....jajaja...gracias!!

Mariló dijo...

Que trauma!Por si a alguien le cabe duda de la historia del ratón, os digo que tuve que decirle la verdad, porque si no, no dormía cuando se le caía un diente pensando en el dichoso ratón.Un beso y que mejores de la gripe.

kikofen dijo...

jejeje,cierto

Anónimo dijo...

q gracioso eres hijo!