martes, 8 de abril de 2008


Y tendré siete hijos si la naturaleza de lo cotidiano no me lo impide. Y los educaré, los amaré, los respetaré todo lo que el momento lo exija. El mejor legado que puede dejar alguien en este mundo, la mejor de las noticias que le puedes dar a tu genética, la mejor penitencia para un mundo descuidado... es adornarlo de sonrisas cómplices de pequeños hombrecillos y mujercillas que den color a un lugar tan inhumano como irresponsable. El mundo, pero no el mundo lejano, el que vivimos, nuestros pensamientos, reflexiones, recibos por pagar, hipotecas sobre hipotecas, ferias de abril, fines de semana finitos, humor trasnochado, recuerdos... ese mundo queda teñido de amabilidad si una extensión de tí, en forma de persona, corretea a tu alrededor, presagio de los pasos que dará cuando ya tú no estes, no respires.. Admiro al padre de familia, a la madre de familia, a los que apuestan por ese ser más que por uno mismo, dejando atrás salud, amistades, expectativas, sólo por la sonrisa de alguien que aún no valora ni de lejos el sacrificio que atesora cada movimiento de almas tan potentes... El mejor homenaje que puedo haceros, madre, padre, es obrar a imagen y semejanza de lo que, un día, vosotros convertísteis en tres milagros, tres maravillosos regalos con dedicatoria inconsciente a vuestros antecesores... Si existe eso que decís del cielo, ellos os observan reconfortados. Enhorabuena por tanta sabiduría, tanto amor, ese es el mensaje que transmitiré a los míos....y vosotros, que lo veais...

1 comentario:

M. Hawkins dijo...

Nice words, greetings from Austin, Texas