lunes, 28 de septiembre de 2009

Un Viernes de Otoño...

Me apetece contarles lo que ocurrió en mi vida el Viernes, aunque no acuda a adornarlo de recursos que lo haga más vistoso.
Fue una tarde calurosa, quizás la última antes de que vuelvan las brisas de Otoño, como así parece. Quedamos unos cuantos amigos y nos presentamos en la salida de la Carrera Popular Nocturna de Sevilla, con un ambientazo inmejorable y una sensación muy agradable de deporte en los ojos de los participantes.
Estaba tranquilo, confiaba mis posibilidades, y por delante una única meta, llegar a mi destino, 11 kilómetros delante. La carrera transcurrió por las calles de la ciudad, con mucha gente animando en las aceras y risas entre los que corríamos, con el nerviosismo propio de quien forma parte de algo especial.
No les engañaré, hubo momentos malos, sobre todo al final, viendo ya casi el estadio al fondo por encima de la marabunta de cabezas. Luchaba con todas mis artes contra la fulminante idea del abandono, hasta que decidí superar miedos y excusas y poner la vista en el simple horizonte. Así continué mi último tramo, con la mirada perdida y alma en un puño, pero con la certeza de una victoria cercana.
Al fin entré en el estadio, en esa pista mágica, la misma que hace así como un mes, cuando empecé mi entrenamiento, soñaba con pisar tras un duro esfuerzo inimaginable entonces. No pude reprimirme, sonreí, aplaudí, disfruté como nunca, alcé los brazos y observé emocionado la grada, buscando rostros orgullosos y contentos.
Esa es mi simple crónica de una noche de Otoño, todo un Viernes de Septiembre, olvidado para muchos, pero que será punto y aparte en mi particular cuaderno de bitácora, y que permanecerá en mi recuerdo como un ejemplo de lo que hasta ahora ha sido mi vida, una carrera dura entre zancadillas, sofoco, desesperación, ideas fugaces de abandono y lucha, mucha lucha, aunque sólo fuera por saborear, al menos un día, la sonrisa que dibujé mientras entraba en meta, y es que, ya sólo por eso, hubiera merecido la pena…

martes, 22 de septiembre de 2009

Mi nuevo mundo...

Una semana más pero diferente. Los horizontes son otros y las posibilidades de ser un poco más feliz crecen. Desde hace un tiempo a esta parte me he movido entre arenas movedizas que absorbían cualquier atisbo de ilusión, pero el destino aprieta hasta cierto punto, y la experiencia me ha enseñado a valorar sensaciones que hasta bien poco daba de lado. En esas me encuentro, a punto de terminar con unas obligaciones que han desparramado en mí sangre, sudor y una lágrima, pero sobre todo horas de insomnio y desesperación en la madrugada, por no hablar de tragarme cientos de despertares y estrecheces.
Pues eso parece haber acabado, al menos un tiempo, el justo para poder ensanchar mis pulmones y mi mente para llenarlas de nuevos retos, de nuevas formas de vida, mejores o peores, nunca sabré, pero sí diferentes a las de ahora. Cierro así una etapa que me ha hecho crecer para bien o para mal, con momentos duros y algunos llenos de sentido, necesarios para todo aquel que atisbe encontrarle la gracia a ciertas visicitudes de nuestra existencia.
A todo eso digo adiós, igual que dije despedí la juventud y la adolescencia, igual que volví la mirada a miles de personas que en algún momento fueron importantes y pasaron de largo, en buena ley de vida. Así tiene que ser y así seguirá siendo, pero de una cosa estoy seguro, no dejaré de acudir a estas letras, de cuando en cuando, porque hay favores que no se agradecen de mejor forma que aprovechando la oportunidad en sí misma. Bienvenidos amigos a mi nuevo mundo…

martes, 15 de septiembre de 2009

Sonriendo...

Pero a veces también encuentras razones para la sonrisa. Estaba sentado a mi lado en la cafetería, de corbata bien planchada y raya de camisa dispuesta, blanca, como el primer día. Miraba a todos lados intentando identificar quizás un gesto cómplice y humano entre tanto trabajador angustiado. Parecía esperar mientras absorbía con dulzura el zumo que le habían servido. Me pude fijar en sus zapatos, gastados de desventuras pero relucientes a la vez que humildes. Su corte de pelo, un desafío a la gravedad, símil, pensé, de su paso por este páramo de existencia. Su perfecta pose le hacia digno, sin más razones que la intuición de uno mismo, pero no dudé que acertaba en mi descripción dedicada en ese instante.

Al poco llegó la madre, tierna, de las de antes, de fina estampa y mirada reveladora, buscando entre todos a su hijo, nervioso entre tanto. No hicieron falta palabras, sólo un beso y una caricia, a lo que el chaval correspondió cariñoso. Me pude percatar al momento. Él era sordomudo, y fue Antonio quien me corroboró la historia, la historia del chico sordomudo y deficiente, querido por todos en el barrio, que supo luchar contra el destino y lograr su primer trabajo en estos últimos días de Verano. Allí había venido la madre a recogerlo, y yo como único testigo privilegiado de tal milagro, con el café a medio tomar y el corazón encogido. Salieron por la puerta como si nada, abrazados, mirando al frente como los grandes, y allí me dejaron, sonriendo…

lunes, 14 de septiembre de 2009

Ánimo compañeros...

Hoy siendo Lunes es menester que pase la mano sobre el hombro de una tripulación que no descansa aún habiéndose batido en corso con bucaneros de indigno estilo y sucia estampa, conscientes de las tempestades que aún están por llegar, sin visos de islas paradisíacas ni tesoros abundantes. Hoy quiero animarles porque hay signos para la conquista de lo verdadero y así lo creo firmemente. No debe ser casualidad, si entre tanto navío corsario, de un tiempo a esta parte arriban a nuestro casco signos para imaginar la tierra prometida…

A todo aquel que ande perdido a merced de los peligros del vasto océano, a todo hombre o mujer que haya sucumbido a la marea y haya postrado los remos, navegando a la deriva. A vosotros os digo, que tenéis en nuestro velero un cabo donde amarrar vuestras esperanzas, al buen rumbo de los que unimos nuestras fuerzas contra el poder impuesto, defendiendo libertad, tan cercenada por la espada de débiles de corazón y vergüenza. Pues si existe un lugar donde los sueños dejan de ser imposibles y los milagros siguen sucediendo, esa es la mar, tumba de héroes anónimos que perviven en la memoria de cada uno de nosotros, cuna de almas divinas y poderosas.

Honorable tripulación, con fe os digo, que no os mate el tedio, que no os coma la pereza, luchad contra vuestras carencias, y disfrutad de vuestro viaje, cada brizna, cada segundo, y es que no sabemos si existe otra vida, mas con ésta es suficiente si sabemos gobernarla, y ya el viento, palabra de almirante, vendrá a rescatarnos, a pesar de piratas y tormentas…

jueves, 10 de septiembre de 2009

Que se quiten los de Disney...

Está causando revuelo en yankilandia la foto tomada por un turista en un parque natural de esos que abundan por aquellos lares. En ella se puede ver claramente a Timón y Pumba dando un paseo por la espesura. Nunca sabremos si es casualidad o montaje, pero la mera instantánea me hace reflexionar sobre el hecho improbable de que algunos personajes de ficción, mediante algún invento morfoquímico de inverosímil valor experimental, tomaran forma real y los tuviéramos correteando por las aceras y los tejados como alimañas coloreadas. Ya imagino a Zapatero subvencionando madrigueras de protección oficial y a Rajoy criticando los abusivos impuestos para poner alpiste a los bichos. No cambiaría mucho la historia. Si acaso, todo sería más divertido. Porque no me negarán que tener al Pato Donald delante en la cola de la fruta, con esa chaquetilla azul y sin pantalones, o a Espinete sentado justo detrás en el cine, no sería gracioso. Perros que hablan, peces olvidadizos pero simpáticos, los 101 dálmatas y la madre que los parió dando bandazos, el Oso Yogui robando emparedados, no sé, el ratón Pérez haciendo de las suyas, los trolls con sus babas en la parada del autobús… En definitiva, creo que sería más amena la existencia, y ya los días no serían tan calcados unos de otros.

Aunque uno termina imaginando que no hace falta mucho experimento para tal caso, y es que si uno afina la vista cae en la cuenta de que nuestro mundo está llenito de personajes que no desentonarían en una buena de Disney. Los tenemos a pares, ratas, ratones, Espinetes de tercera, oseznos perezosos, perros de todos los colores y gente pez para tres mares. A unos te los encuentras ejerciendo de jefe, a otros en los escaños del Congreso, en la sala de espera de tu médico de cabecera, en medio de una caravana insoportable...

Motivos de sobra para echar unas risas dando un paseo, animado por la estampa surrealista. Quizás maneras de torear tanto animalito descarriado sin llegar a evitarlo. Pero si eso no les consuela, tienen permiso para pasarle el pato a otro, desde luego, con o sin chaquetilla…

martes, 8 de septiembre de 2009

Por el bien de las habichuelas....

El esperpento tiene nombre y apellidos. Si a uno le da por llegar del trabajo y enchufar un canal de televisión en la sobremesa corre el acuciante peligro de atragantarse con las habichuelas y poner la mesa perdida. Mucho me temo que es una realidad el hecho de que en nuestro amado país triunfan chuflas de campeonato. Sí, les hablo de los programas del cotilleo. La mayoría de los que allí sientan las posaderas no sabe hablar siquiera, otros se jactan de haber estudiado la carrera del galgo, y todos en general alzan la voz por encima de lo que debería estar permitido para cargarse de razón y buscar el aplauso fácil de un público ensimismado con el sainete que allí se representa…


Pero lo peor no es eso. Lo chungo de verdad es que tienen tan poca moral ni vergüenza que se atreven a debatir sobre temas de actualidad como el paro o los impuestos con una naturalidad que asusta. Y todo, por supuesto, regado de una ignorancia y frivolidad propia de seres inhumanos, mejor diría infrahumanos. Sin contar, si cabe, que mienten más que hablan, actitud muy de moda entre políticos y otros animales carroñeros, véase periodistillas, curas y algún que otro vendedor de enciclopedias…


Y te tienes que tragar sin pan el hecho de que emitan programas pseudo-científicos o documentales bañados en moraleja a las tantas de la mañana en uno de esos canales cuyo botón del mando está como nuevo, olvidados por una audiencia que frunce el ceño y zapea ante cualquier Punset de la vida. Así nos luce el pelo…


Aún así, pecando de borreguil mameluco, reconozco que de vez en cuando viene bien dejarse llevar por algún reality o una serie previsible, mas perdonen que les diga, amigos lectores, pero es que llevo media vida escuchando aquello de que el cerebro es como un músculo, que si no se trabaja se atrofia, así que, por favor, concibamos el esfuerzo de decir No a la basura barata, por más que lo cómodo consista en permanecer delante del bodrio de turno. Hagámonos un favor y dejemos de consumir estafas, aunque sólo sea por mantener frescas nuestras mentes, por el bien de las habichuelas o lo que ustedes quieran…

jueves, 3 de septiembre de 2009

Habla el pueblo....

Se me hiela la sangre leyendo los periódicos. Pero con mucho desconsuelo compruebo que la sinrazón habita también más allá de nuestras fronteras, lo cual no sé si me tranquiliza. La tostada consiste en que el señor Gadafi, sí, ese asesino disfrazado de político que cae bien en Occidente, el mismo que sume Libia en una dictadura que cumple ahora cuarenta años, pues ese, ha pagado todas las indemnizaciones habidas y por haber por el terrorista que hizo saltar por los aires un avión que sobrevolaba Escocia hace ya tiempo, en nombre de Alá o de la grandísima imagen del prepucio de su padre. El caso es que dicho terrorista, aquejado de un cáncer galopante, ha vuelto al país donde vivieron sus muertos, siendo canonizado para siempre por los acólitos de un régimen que huele a sarna y a corruptela por todos los frentes. Y todo ello con el beneplácito de nuestros ministrillos de exteriores europeos, complacidos mientras al tal Gadafi no le dé por sentar en la misma alfombra a comer dátiles al dicho animal con nuestros embajadores emperchados hasta la médula. Y hasta aquí el mamoneo, que no es poco…

Aún no he terminado el café cuando mi compadre Antonio se asoma a la foto del especimen y claudica… -“Qué le pasa al moro ese..?”. A lo que le respondo. –“Na Antonio, que tiene dinero para comprarnos a todos…”. Se me queda mirando muy fijamente y me dedica… “Ah, entonces no es moro… entonces es un árabe hijo puta…”. A eso le llamo yo buen ojo, musulmanes de primera y de segunda resumidos en dos frases por un genio de nuestro tiempo...

No fui yo quien lo dije, habló el pueblo, soberano y sabio, y vaya si es sabio…

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Decíamos ayer....

Un verano más que huye, pero éste dobla la esquina despavorido. Y no es para menos. El panorama no hace demasiados méritos para que uno se sienta reconfortado, pero es lo que toca y lo que nos merecemos, indudablemente. Aún así, no empezaré el curso bañándome en las mediocridades de algunos y las lindezas del Ministrillo de turno, que ya habrá tiempo de sobra, créanme, para que la leche se me agrie y la tostada se haga incomible. Hoy quiero hablarles de proyectos, de los míos, vaya, que, salvo raras excepciones, son los que más me importan. A sabiendas, seguro, que ante tan magnánima proposición, más de uno torcerá el gesto, echándose a la boca el egoísmo de uno mismo y elitismo que destila el “tío del blog”. Pero es que me la trae al pairo. Con cerrar la página y pasar a otra cosa tiene usted bastante…


Que me desvío... De proyectos, hablábamos de proyectos. Y es que este año me he propuesto ganarle la partida, con mucho, a todas las barreras, reales o no, que cercenan aspiraciones particulares, tal vez sin grandes pretensiones, a veces sí, pero que siento necesarias antes de estirar la pata. Porque, hagan caso, aquí nadie se queda, por mucho Bifidus y comida en sobre. Espero no vengan a darse cuenta ahora…


Las circunstancias y las letras, y digo bien, las letras, me han otorgado la reflexión que tantos años he echado en falta, y han hecho crecer en mí ilusiones que hasta hace bien poco no existían. Y pretendo cumplir conmigo mismo, que es mucho, proponiéndome alternativas de vida, complementarias con la existencia que acarreo, pero diferentes. Es por eso que durante todo el verano ha rondado en mi cabeza, después de leer relatos sobre travesías a pie, aventuras en la montaña, y, más en concreto, el libro “Guadalquivir”, de Paul Gwynne, la idea de realizar humildemente el trayecto de dicho río, desde su nacimiento hasta su desembocadura, recorriendo todos los pueblos que habitan en su ribera. Una manera más, si quieren, de retornar al reposo y la reflexión que da la naturaleza, mientras que, al mismo tiempo, lleno mi hato de experiencias que me hagan embarcar en mi primera novela, Dios mediante…


Por eso, por tanto que os debo, quería, al menos hoy, compartir con vosotros uno de los retos que mi mente se ha marcado para este año, quizás buscando, a buen seguro, una manera de hacer público mi desafío, para así convertirlo en un compromiso con todos aquellos que tienen a bien asomarse a estas líneas.

Aparte de eso, vengo fuerte y vigoroso, con la pluma bien afilada y los cinco sentidos más dispuestos que nunca a sonrojar al impune que se pasea mientras ahoga, pero también para rendir homenaje con más corazón aún a los que nunca tuvieron unas letras que dieran buena cuenta de su paso por esta ciénaga de vida. Disfrutemos un año más y haced vuestro este refugio de sensaciones, porque así nunca dejó de serlo. Así lo quiso el destino…

lunes, 31 de agosto de 2009

“…Veo los grandes picos con sus cumbres nubladas, pareciendo levantarse hasta el infinito. Oigo la música de los distantes rebaños y de las solemnes campanas de iglesia. Huelo el fragante aliento de los pinos, y cuando todo eso se desvanece, otro cortejo de pensamientos se presenta, recuerdos de hombres que fueron rectos, valerosos y sinceros. Hay alegrías demasiado grandes para ser descritas con palabras, y hay dolores sobre los que no me atrevo a extenderme…”

Comienza un nuevo curso, de éste, mi año, y también del vuestro…

lunes, 3 de agosto de 2009

viernes, 24 de julio de 2009

Ya me cuentas...

“…Te presentarás al universo empapado en vida. Tu llanto llenará de lágrimas los rostros de los que te rodean. Sentirás dolor a la vez que alivio, pero pronto tus pulmones se llenarán de aire y descubrirás un nuevo mundo, jamás imaginado antaño. Conocerás a los tuyos, envueltos en felicidad, acunando tu lecho hasta que decidas. No temas, serás querido y mimado, por tantos que te esperan y otros muchos que aguardan tu presencia. No dejes nunca de creer en tus actos, que ya el viento se ocupará de dejarte lamentos y sinsabores. No te olvides que vas para volver, pero asegúrate que otros tengan tu misma suerte, la de nacer como tú lo hiciste, entre corazones dispuestos a amarte y mil razones humanas para defender tu existencia. Así que de tí depende ganarte la estrella... Al final del tunel nos vemos y me cuentas como te ha ido…”

Y es que hay conversaciones que uno no recuerda pero que sabe que las ha tenido. El domingo hago veintisiete años… apenas un suspiro…

miércoles, 22 de julio de 2009

Almirante y marinería...

Quiero ser almirante de aquellos que no lo tienen y precisan, jefe de ejércitos que han visto pisoteada cualquier oportunidad de existencia loable, espada inmisericorde para los que humillan almas vestidas en nobleza… Hoy quiero presentarme ante vosotros, los malos y los buenos, los cobardes y los auténticos, y gritar a los cuatro vientos una lucha que acabará cuando el último resquicio de inmoralidad huya despavorido o muera. Ya no tienen escapatoria los que justifican su vida por un apellido, los que osan maltratar ejemplos vitales de este bendito universo. No haremos prisioneros de la indecencia, por muchas súplicas que lleguen a nuestros oídos, así venga su Dios a implorarnos clemencia, ahora que saben de su suerte…

Actuaremos en silencio, con el corazón en vilo, como héroes convencidos, con la Justicia por bandera y los bolsillos llenos de valores, con el puño apretando el estilete, mirando a los ojos de los indignos, haciendo nuestros gestos venerables, propios de caballeros dedicados a una guerra más que necesaria…

Y pobre del pirata que cruce ante nuestro navío batido en corso, no ofreceremos jamás rendición alguna. Permaneceremos fieles, faciendo desacato a quienes hieren de mortal necesidad atisbos de esperanza. Y entonces nos temerán, vaya si nos temerán, pues venimos de curtirnos en mil batallas, de esas que dejan ríos de sangre y mucho pudor maltratado. Antaño nadie se acercó a comprobar nuestra desdicha, y es ahora cuando llega la revancha de los que no tienen nada que perder y mucho por lo que luchar...

Propongo, devota tripulación, audiencia de mis letras, dejar de rendir pleitesía a quienes nos ahogan, esforzarnos en decir lo que pensamos y sentimos a quienes juegan impunemente con nuestro destino, enseñarles vergüenza y miedo. Os lo dice un almirante sin espada, mas de pluma firme, cruel, y, a veces, alentadora, enemigo de las medias tintas, dueño de sus palabras y sus silencios, pero, sobre todo, orgulloso de su leal marinería, ganemos o perdamos esta guerra….

martes, 21 de julio de 2009

Martes 22 de julio de 2008

Ya ha pasado un año desde que te fuiste. Debo reconocer que no ha sido un camino de rosas. He tenido que volver a empezar de cero sin tí, he soñado más de cien veces que seguías aquí conmigo... Ver la cara de asco de la gente al ver lo que dejaste.... Por sus caras y sus palabras he descubierto un nuevo método de clasificarlos. He derramado mis lágrimas en silencio sobre la almohada. He repetido el momento un millón de veces en mi cabeza y aún sigo sin saber donde estuvo el error.
A veces, mi cerebro me engaña y me hace sentirte, me picas ,me lates,me acaricias y te miro... pero no estás. Solo tu ausencia...
Reconozco que nunca te eché mucha cuenta,pero ahora que no estás te pienso cada día. Ha cambiado todo desde hace un año. Ya no trabajo allí, en invierno ya no uso chanclas... Pero te juro que algún día volveré para verte. Tú seguro estarás ahí, junto a la orilla, mirando al mar, en el mismo sitio que te ví por última vez junto a Suso.
Ya solo me queda decirte que, aunque parte de mi felicidad se fué contigo, sigo luchando para que no se note, y que siempre estarás aquí, sin estarlo....

by Raúl

lunes, 20 de julio de 2009

Volverán a buscarme...

“…Volverán a buscarme… porque les he escuchado llorar hace un segundo, por toda una vida que llevamos juntos… Volverán a buscarme, de aquí no me muevo, por más que el sol caiga a plomo y la gente me mire con tristeza… Vendrán para abrazarme, para jugar como siempre, no pienso inquietarme… porque volverán a buscarme… y borraremos de la memoria el descuido, por mucho que ahora tiemble mi estómago de hambre, por más que me grite mi conciencia… Volverán a buscarme… porque me gusta verme rodeado por ellos, porque un despiste lo tiene cualquiera... y yo quiero perdonarles… Volverán para amarme, por tantas noches durmiendo a su lado, por soportar rabietas y caricias… No me moveré hasta que no aparezcan, porque lo harán, estoy convencido, por las miles de sonrisas que compartimos, porque éste calor me está matando y nadie se acerca a preocuparse… volverán, estoy seguro, porque no creo en todas esas historias de perros olvidados en cualquier parte, porque prefiero morir en una cuneta a permanecer sólo… Volverán, aunque sólo sea por los niños, por dignidad, por caridad, por lo que más quieran… Me han engañado...

Ya no quiero seguir respirando, me han dejado en ésta gasolinera, a pesar de todo… y, aún así, los echaré de menos…porque ya no volverán a buscarme, aunque cien veces me repita, pero aún conservo sus recuerdos y sus gestos, suficientes para emprender mi último viaje, allí, donde nadie es abandonado, en el cielo de los animales… “


jueves, 16 de julio de 2009

Un día en la Selva...

Están los guepardos, rápidos y temibles, con sus garras afiladas a la espera de cualquier presa inadvertida. Jamás los verás de frente. Llegan sin avisar, pero cuando menos esperas los tienes echando su aliento en tu hocico mientras huyes despavorido, y sólo consigues, como mucho, apartarte para que enfile a otro desgraciado de patas cortas y lento reflejo. Después te encuentras a los antílopes, veloces y traicioneros, siempre a la espera del menor descuido para acecharte. Salen de la nada, su perfil fino les permite descubrir huecos donde nunca los hubo, y eso les hace peligrosos, a no ser que tengas mil ojos en la espalda… Intentas manejarte en tu senda, pero sólo haces atisbar movimiento y dejas de existir de la presencia de nadie. El silencio es sospechoso, la paz tenebrosa. En segundos puedes destapar amenazas jamás imaginadas, tantas veces vistas lejos pero tan cercanas… y no haces sino estar alerta a cada susurro, por más que la calma reine en tu camino. El Sol es testigo de tanto desencuentro, cómplice de los que aprovechan las sombras para dar caza, juez implacable de los que yacen en el desierto… Es lo que tiene la jungla, muerte a la vuelta de la esquina, lamentos en cada ladera, pero de cuando en cuando aparece un oasis en medio de la nada y refrescas un rostro curtido de tanto perseguir y ser perseguido. Pero las treguas acaban y la lucha comienza de nuevo, hasta el próximo oasis, quizás el definitivo, y sueñas con abundancias y descanso, con cariño y aprecio, pero tornas al instante a la pesadilla y aprietas el puño, por el bien de tus fauces… Y entre tanto, acto reflejo de tus músculos, en la lejanía del horizonte divisas un elefante, de esos enormes e inofensivos, y corriendo quedas a su sombra, aliviado de tanta soledad bajo el mismo cielo, confiando en que sus pasos te lleven a casa, la de los sueños y las abundancias, hasta el día que toque de nuevo salir en la espesura y jugarse los cuartos con alimañas de cuidado, con esos seres indignos que dejaron de amarse en el momento que pusieron un volante en sus manos... y es que, amigos, no se me ha ocurrido otra forma de contarles mi regreso a casa por carretera, a sabiendas de la injusticia que cometo con los animales por mi discurso, pues queda bien demostrado cuán peligrosa es ésta, nuestra selva, pero más aún lo poco que nos respetamos, y de eso no tienen culpa los otros animalitos…

martes, 14 de julio de 2009

Tomen ejemplo...

Entre los genios que se van y los mediocres que se quedan, uno tiene la sensación de estar navegando a la deriva entre veleros de mucha eslora pero limitados de vela. Muy de cuando en cuando, en ese canal de televisión marginado que es la 2 de Televisión Española, proyectan un documental sobre Marinaleda, milagro entre los milagros. Ya les he hablado mil veces del asunto. Un pueblo de Sevilla de unos dos mil habitantes, con mucho campo aunque pocos recursos, pero con unos habitantes que siguen a su líder ciegamente, el alcalde Sánchez Gordillo, defensor de las igualdades sociales y unos derechos básicos inalienables. Nada de grandezas, simplemente una vivienda, un trabajo digno, unos servicios comunes…

No les hablo de grandes utopías, sólo de artículos recogidos por los Derechos Humanos universales que no se llevan a cabo en la mayoría de la geografía de éste nuestro país, pero que en ese pueblo cobran forma y se materializan…

Y yo, que siempre ando comparando, miro hacia mi pueblo, Villarrasa, y caigo en la cuenta de que alguien nos anda engañando. No me trago que un terreno de cien metros cuadrados pueda valer 20 kilos, no me creo que los jóvenes sean los malos de la película, no me cabe en la cabeza cómo pueden permitir decenas de casas vacías cuando hay muchas familias que no tienen donde caerse muerto. Más si cabe con un ejemplo como Marinaleda ante las narices…

Nunca fui de medias tintas, y tampoco de creer en la mala fe de algunos a las primeras de cambio, pero no dudaré un segundo en empuñar mi pluma y mi espada si advierto aprovechados y mentirosos. Mis obligaciones me impiden ahondar más en el tema, pero desde la distancia permaneceré latente y observador. Y es que, cuando vuelvo a mi pueblo, arden mis carnes al comprobar que todo sigue igual, pero peor, porque el paso del tiempo tendría que hacer mejorar a quien lo merece, por más que se empeñen en lo contrario algunos que dicen ser fieles al progreso pero que olvidan al más necesitado de oportunidades fuera del periodo electoral...

Siento mi desvergüenza, pero en eso consiste una terapia, en vomitar los sinsabores que recorren unas tragaderas hartas de tanta mentira, en gritar justicia cuando mi corazón percibe una desidia que, lejos de enrabietarme, me entristece, y es por eso que no cesaré en mi empeño de sacudirlos de vez en cuando para que espabilen, por el bien de todos...

viernes, 10 de julio de 2009

Mi pecado favorito...

Soy culpable sin remedio, infiel entre los infieles, por más que mi conciencia me inunde a reproches, pero es que mil veces mis sentidos ganan la partida a mi paciencia... Lo siento, me enamoro a cada instante y no puedo evitarlo, casi sin pensarlo, casi sin quererlo. Pero antes de hundir en mi pecho lanzas mojadas en veneno escuchen lo que tengo que decirles, sólo unas justas palabras y quizás algún lamento…

Lo sé, me embeleso, con cada paso de mis pasos, en cada momento, no es para menos. Y si no abran bien los ojos, a no ser que anden ciegos, cuando amanece, cuando anochece... escuchen las olas rompiendo en playas de arena fina para el tacto, sientan como suyo el aroma a azahar de las noches de verano en cualquier esquina olvidada. Sí, desde luego, culpable, más que culpable. De morir con la sonrisa de un niño, de gritar vida en cada letra, de abrazar cada segundo como el último... No deseo ser inocente, inocente de no hacer nada, de pasar de largo, de vestirme despacio y acostarme antes de tiempo. Llévenme preso, por jurar lo injurable, por llorar desconsolado, por gastar carcajadas sin conocimiento... pero no me quiten lo único digno que me queda, una vida bañada en libertad, un bocado exquisito a la existencia, un canto bello a éste, mi mundo, mi pecado favorito, cuna de unos pocos infieles que suspiran y otros muchos que no han caído aún en la cuenta…


Buen fin de semana, disfruten...



jueves, 9 de julio de 2009

Confesiones...

Es difícil reencontrarse con uno mismo, más si cabe en los tiempos que vivimos, con tantos quehaceres inútiles y tanta rutina insulsa. Pero a veces, si uno tiene suerte y los cometas se alinean, llega la oportunidad de recrear lo que un día fue mágico para tus carnes, aunque sólo sea por unos minutos, pero suficientes para el corazón de cualquiera. Yo hoy cuento el caso, a sabiendas que ciertas confesiones puedan convertirse en fantasmas del pasado en algún instante, pero os debo justificación a mi dejadez de principio de semana…

Y es que echo de menos aquellos veranos de bicicleta y chucherías en la puerta de Raúl. Añoro la época de los pantalones cortos y sandalias gastadas de tanto caminar por esa calle vacía hasta que la llenábamos de nuestras carcajadas. Recuerdo con cariño y aprecio las largas charlas inocentes de niños que empezaban a vivir y se conformaban con acompañarse bajo un manto de estrellas hasta altas horas de la madrugada. Aún siento esa brisa tiznada de buenos presagios en medio de la oscuridad, o ese repicar lejano del campanario del otro lado del pueblo. Jamás olvidaré los juegos ni las caras, los hermosos gestos ni las miradas…

Intento desde hace mucho esquivar en mi camino ese bello escenario, tan distinto ahora, pero que guarda la misma esencia melancólica de entonces, cuando esa calle fue testigo de nuestros pasos. Y debo confesarles, pues para eso sirve la dichosa terapia, que el pasado Sábado, después de muchas risas y alguna cerveza, no pude evitar volver al mismo lugar de antaño, a sentarme en silencio, dedicar una mirada al cielo y responder con una lágrima a todos los recuerdos que el aroma de esa acera traía de nuevo a mis sentidos… Y allí, sólo, dí gracias por aquello que vivimos y amamos…

Es por eso que me costó volver a escribir esta semana, pues no se me quita de la cabeza la tristeza por un tiempo pasado, mejor o peor, no sé, pero tan humano, tan cercano… que nubla mis mejores historias, por más que junte cuidadas y estudiadas letras, por más que empuñe mi pluma para versos nacidos en esos días en los que morías cuando llegabas a casa y descubrías que todo, a no ser que alguien parase el tiempo, iba a convertirse en un maravilloso y eterno sueño, como así ha terminado siendo…

miércoles, 8 de julio de 2009

Redenciones a destiempo...

Estoy ante la televisión en esta tarde veraniega observando las muestras de cariño al mítico Rey del Pop, tan criticado por sus extravagancias relacionadas con su vida privada. Y uno cae en la cuenta de la inmunidad de la que gozan los verdaderos genios que han pisado la humanidad, y se me viene a la cabeza la historia de Chaplin, de quien se decía que no tenía ni un sólo amigo por su mal carácter, o su matrimonio más que sospechoso con una niña de 17 años cuando él contaba 54 primaveras…

O el excelso Dalí, que se levantaba de la cama cada mañana preguntándose qué genial obra saldría de sus propias manos en ese día, haciendo gala de un egocentrismo fuera de lo común, además de reconocer un exacerbado odio a los mediocres que le rodeaban… Por no hablar de Shakespeare, que ordenó de puño y letra el asesinato de su rival literario Marlowe, según rumores bastante contrastados. O el mismo Einstein, misógino sin remedio, que terminó por decir en una conferencia que una mujer jamás tendría la inteligencia de un hombre, ante la incredulidad y enfado de toda su audiencia. Ya ven, excentricidades que hicieron correr ríos de tinta y que hoy son referencias olvidadas a pie de página, sin más...

Son muchos los casos de genios que llevan una vida desordenada y desesperante. Quizás exista un gen determinante de todo eso, un maldito cromosoma que especifique que las grandes obras de éste universo las ejecuten personas incomprendidas para el prójimo en su misma época, siendo el tiempo el único antídoto para dejar de lado prejuicios y envidias y así poder disfrutarlas como es debido...

Por eso hoy me anima comprobar cómo los humanos de a pie, esos que no vemos más allá de lo que observan nuestros ojos, de cuando en cuando y si no caemos en la abnegación, llegamos a atisbar, aunque muy de lejos, el brillo de una obra que no merece ser saboreada por paladares acostumbrados a morder el polvo de lo cotidiano. Y es que menos es nada…

Mis respetos a los que viven abrazado al arte y mueren en soledad, como parece el caso. Los años y el olvido terminarán por darle la razón, no me cabe la menor duda, porque las verdaderas redenciones siempre llegan, para los genios como él, a destiempo, mas no habrá nadie ya para pedir disculpas, pero es que ya sabemos, amigo, como se las gastan en este cruel infierno...

jueves, 2 de julio de 2009

Voten con B de burro...

Siga usted levantándose temprano un domingo cada cuatro años para votar al que mejor le cae, seguro de sí mismo de haber cumplido con su deber para con la sociedad. Así, elecciones tras elecciones, con la conciencia muy tranquila pero con los ojos cerrados a lo que le rodea, que eso se nos da muy bien a la plebe...

Hoy tuve el honor de recibir un correo de una anónima lectora de mis letras que dice encontrar cada mañana un abrigo a su desesperación con las cuatro palabras que dispongo en este apartado espacio personal. Me habla de su vida, de su ingrata existencia, como se refiere ella misma en su correo. Se trata de una muchacha que trabaja en una tienda de ropa, echando más horas que un reloj doblando camisetas a treinta y cinco euros el jornal, mañana y tarde, para que no le quede tiempo para pensar en lo maldito que es su día a día. Tuvo que dejar los estudios para aportar dinero en casa, siempre pasando con lo justo, con unos padres pensionistas incapaces de sostener pagos e intereses, y todo por el derecho a tener una vivienda medio digna. No ahondaré en los detalles, que son muchos y funestos, pero sí quiero servir hoy de voz de quien no la tiene porque no le dejan, de aquellos que, en su indefensión, se agarran con desespero a la esperanza de un futuro diferente, aún con visos de ser prácticamente imposible salir de un hoyo cada vez más profundo...

Y qué quieren que les diga, si es que da igual el político. Si es raro el día que no salen casos de infames corruptelas y desfalcos a la carta. Y sólo saben hacer marear el verbo y aliñarlo con sonrisas para parecer inocente de todo, embutidos en esos trajes carísimos vigilados de cerca por su estupenda escolta y su séquito de talibanes dándo la razón en todo a lo que el jefe diga…

Y ahí la tienes a ella, harta de madrugones y de orgullo tragado, cumpliendo en cada pago con sumisa pulcritud, sin tener ni para un vestidito estampado para el verano. Y vienen a decirle, encima, que no cumple su deber ciudadano de dar su apoyo en forma de voto a cuatro soplagaitas mentirosos horteras y desagradecidos que la olvidarán en cuanto salgan sus nombres en las listas de quien puede meter la mano en la caja, dando la espalda a la pobre mujer que les vende el traje bien escamondado para lucirlo en suntuosas recepciones de Estado…

Tenemos lo que votamos, tenemos lo que nos merecemos, y es que, además de cornudos, apaleados, y, sobre todo, engañados, pero sólo hasta que queramos…

miércoles, 1 de julio de 2009

Nos quedan los Indios...

En éstas noches veraniegas en las que la brisa se mezcla con el silencio, si tiene usted suerte y el insomnio le acompaña, podrá disfrutar de alguna de esas películas del oeste americano protagonizadas por grandes del cine de otra época. Anoche me tocó a mí, y sin comerlo ni beberlo me ví envuelto entre tiros y orgullo. Proyectaban “La Diligencia”, de John Wayne, película antiquísima pero no por ello menos buena. Imaginen el cotarro. Indios y vaqueros dándose jeroma a base de bien y sin ningún miramiento. Ya saben, el típico sheriff con cara de pistolero, el prófugo, el jugador de cartas, el banquero, la dama, la puta, el borrachín de turno y el gordinflón que hace de hombre bueno. Poco más, aparte de unos Apaches cabreados que cabalgaban como locos por aquellos arenales. Y muchas balas sin motivo. Que si el banquero me ha mirado mal, que si el borrachín se pasa de vueltas, que si la dama es mía y sólo mía… Todo tiros y Jerónimo tocando los huevos de cuando en cuando con sus amiguetes del gatillo flojo. Un descontrol, pensé en un primer momento. Ahí no hay quien monte una familia ni con Zapatero subvencionando alquileres. Pero nada más lejos de la realidad, o quizás nada más cerca, y es que al final, y perdonen que les reviente la peli, pero tiempo han tenido de sobra para verla, tras mucho gallito pistolita en mano y algún que otro desaire en plena calle, termina la historia con unos cuantos matariles y un solo tío en pié que camina a sus anchas lamentándose de su oscuro y ruín pasado…Hay cosas que no cambian, pensé, los mismos banqueros hijos de la grandísima, tanto sheriff sin placa venido a menos, bastantes putas, alguna que otra dama y borrachuzos para llenar cien trenes, por no hablar de los delincuentes malandrines que siguen campando a su antojo…. Y todos toditos, ojito al dato, mantenidos por el mismo, el gordinflón bueno que paga las facturas, echando 11 horas en la grúa, madrugando cuando la demás chusma duerme la mona, inconsciente de que, cuando se empiecen a repartir las balas, la primera viene con un dibujo de su gaznate en la espoleta… Así que lo único que queda es que aparezcan de forma inesperada los indios y llenen de flechas las tabernas del condado, y si puede ser, en hora punta, aunque cualquier hora es punta por estos lares. Ah, además no se olviden de avisarles que eso de las plumas ya no se lleva, no vaya a ser que Jerónimo y sus secuaces salgan espantados de algún garito de esos donde ni John Wayne tiene cojones a ponerse chulo, y encima tengamos que cargar con Caballo Loco en la sobremesa… Y es que en éste tiempo querría yo ver a esa pobre gente...

martes, 30 de junio de 2009

Gustavo en su placita...

Malos tiempos para la lírica, como diría la canción. A mi vuelta del trabajo suelo venir cada día siguiendo un itinerario distinto, quizás por aquello de escapar de una rutina agobiante que me atrapa desde hace mucho. Ayer, aprovechando que la ola de calor amaina, decidí venir por los jardines de Maria Luisa, escenario sin quererlo de turistas despistados que lanzan fotos por doquier sin saber muy bien el terreno que andan pisando ni su historia. El paseo era agradable, no tenía ni prisa ni hambre, y me dejé llevar por tanto sosiego, sentándome en un banco que daba a una de esas estatuas roídas que recorren el parque. El sonido del agua al caer en la piedra y mi cansancio hizo el resto. Cerré los ojos, dejé la mente en blanco y ocurrió lo inevitable, quedando mansamente dormido con la cabeza apoyada sobre mi brazo, hipnotizado por tan bello paraje, con dos patos en cortejo testigos de mi rendición a Morfeo. No sé precisar si fueron segundos o minutos. El que me conoce sabe bien de sobra de mi afición a la dormidera en cualquier situación, pero les puedo contar lo que soñé, a riesgo de que suelten la carcajada. En mi sueño se acercaba un hombre de mediana edad a mi banco, con mucho misterio, y me miraba con la lágrima saltada, sin decir nada, sin responder ante mi consuelo. No recuerdo su cara, no me dijo una palabra. Sólo se sentó, primero sonrió, después asomó la lágrima, apretó mi hombro, volvió a sonreir, y se perdió entre los jardines de flores vivas sin echar la vista atrás. Desperté abrumado, como esas veces que no distingues sueño de realidad, sobre todo cuando quedas traspuesto en lugares diferentes a los habituales. Miré al frente, a la vieja estatua roída, postrada ante mí de espaldas, y sentí de repente la divina curiosidad de saber de quien se trataba. Era Bécquer, sonriente, pintor de amores y batallas, tan vital como virtuoso de las letras, tan humano como sencillo. Un escalofrío se apoderó de mí. Quedé ante él, muy quieto, paralizado ante tanta nobleza y tanta historia verdadera, rememorando todos sus valores apasionados que no eran de éste universo. Es por eso que Dios quiso llevárselo aún siendo joven, es por eso que quiso visitarme en sueños y dedicarme un gesto, allí, en su pequeño apartado olvidado, en ese mundo perfecto donde se mezclan naturaleza y soledad para darle un sentido mágico a las palabras... Permita usted, poeta, que hoy dignifique mi placita con prosa humilde. Le pido, en su infinito, velar por mi inspiración y mi pluma. Yo, si le parece, prometo no dejar de visitarle de cuando en cuando y mientras pueda…

lunes, 29 de junio de 2009

viernes, 26 de junio de 2009

Invencibles...

No hay mayor delito que dejar un cuadro inacabado. Faltaba el pequeño, faltaba su fuerza, ahí va mi canto a su digna raza…
Escribe su leyenda con tinta bañada en nobleza. Tiñe de disciplina cada vista que dedica al frente. Jamás agacha su mirada, tampoco la alza hacia el cielo, pues hay almas que saben apreciar la belleza de los momentos cercanos sin decorados inútiles. Camina gritando los valores plenos de cualquier existencia, con ademán seguro, como los guerreros de antes, fieles únicamente a la espada y a su estirpe, pero limpios del pecado de quien juega a la mentira. Conoce el idioma de la franqueza, apretando el puño contra el injusto, portando la bandera de valores únicos que queman en las manos de prójimos que le guardan envidia eterna. Frunce el ceño ante la indiferencia, clava sus ojos negros sobre la pereza. Olvida lo imposible para abrazar lo que cree verdadero, las supremas leyes de la naturaleza, esas que postulan en silencio, con el lenguaje de los grandes sabios que dicen sin decir nada. Su honor existe en el infinito, en tierras de navegantes sumidos en océanos por simples corazonadas. Donde otros abandonaron él vigila el horizonte convencido de su hazaña, tan seguro de sus sentidos como el latir de un corazón que retumba en los muros bajo los que reside el hastío, despertando intenciones, animando al más sufrido lamento…
Logra seducir adjetivos olvidados, coraje, fuerza, garra, carácter, tan marginados en nuestro tiempo, tan vivos en su dicha. Dibuja una sonrisa sincera sólo cuando su alma llora de carcajada, mas expresa sin expresar, dignificando el gesto mil veces esclavo de trances vacíos en otras fauces, tan maltratado por otros yelmos en cientos de guerras perdidas, rescatando lo puro de lo humano...
Advierte el miedo en el cobarde, enemigo de la impaciencia, no se derrite ante lo inesperado. Pasos de plomo para un mundo que hace resbalar al más valiente, pero consciente de sí mismo, como el lobo que persigue siendo perseguido, demostrando espíritu indomable, presagio de su honorable apellido... Hoy quise que tuvieras unas letras dedicadas de tu hermano, sangre de tu misma sangre, tan diferentes los dos, tú fuego, yo aire, y a la vez iguales, tu pundonor, mi orgullo, pero, tan invencibles si navegamos juntos en ésta ciénaga de vida... que ni te lo imaginas…

Feliz cumpleaños

jueves, 25 de junio de 2009

El amigo de los niños...

El pasado fin de semana nos dejó Vicente Ferrer, quizás uno de los ejemplos más perfectos de vida dedicada a los demás que he tenido oportunidad de leer. Hablar de su paso por éste mundo es adentrarse en una idílica aventura con lo humano imposible de traducir en pocas líneas por mi pluma, que se queda pequeña ante tan magnífico sueño hecho realidad. Un hombre que luchó en la guerra sin dar un solo tiro, en el bando equivocado, ingresando en la Compañía de Jesús al poco de dejar las armas. Desde Barcelona viajó como misionero a la India, donde sus métodos no terminaron de gustar y acabó siendo expulsado de la Orden para iniciar su camino en solitario. En 1969 puso en marcha una organización no gubernamental que provocó la mayor transformación que se recuerda en aquel país dejado de la mano de Dios. Encontró agua donde no la había, llenó de pozos auténticos pedregales sin posibilidades, dio de comer a miles, millones de niños, construyó hospitales en ciénagas abandonadas, y un sin fin de obras incontables que dan buena fé de su amor a a la mismísima condición humana. Y tanto milagro le hizo merecedor de cientos de premios y de llegar a estar incluso nominado al Nobel de la Paz, pero era lo de menos. Vivió sumido en la esperanza de que algún día no quedaría nadie con hambre en éste planeta. Y así nos dejó, como los santos, en silencio. Hoy yace en la ladera de su montaña preferida, allí en la India, pero permanece en lo más profundo de millones de almas que hacen de su recuerdo una manera de comportarse en la vida. Un milagro reencarnado, en unas pocas líneas, humildes, como su gesto... descanse en paz...

martes, 23 de junio de 2009

Sudokus y Horóscopos...

Se me atraganta el café y la tostada. Tengo por buena costumbre leer la prensa mientras desayuno. Mi compadre Antonio siempre me tiene preparado algún periódico para echar el rato cuando él no puede regalarme alguna de sus anécdotas. Un día es el ABC, otro El Mundo, muy de vez en cuando El País, que es el más solicitado entre tanto trabajador de primera hora. Pero da igual, cualquiera que hojee, termina haciéndome amargo cada sorbo de taza, con todos esos pingüinos destartalados soltando falacias por la boca, mientras otros muchos talibanes de llevar por casa aplauden cada movimiento de su líder como si fuera la vida en ello. Nuestro querido país, a base de bien, ha caído indefectiblemente en el ridículo, y sólo sabemos mirar para otro lado. Para Italia, por ejemplo, donde el cacique Silvio hace de las suyas de forma impune. Y olvidamos que aquí los tenemos iguales o peores, pero más disimuladitos, y sobre todo en nuestra santa tierra.
Habitamos en la finca del enchufe, donde si eres presidente de la Junta y tu hija necesita una subvención, se la das sin preguntas, y aquí paz y después gloria. Poseemos el dudoso honor de ser la región europea que soporta más paro, que se dice pronto. Convivimos puerta con puerta con gentuza que tiene catorce pisos repartidos por todas las playas de la zona, y todos vacíos, encareciendo el alquiler de quienes verdaderamente lo necesitan. El único lugar del mundo donde el pillaje no sólo está permitido, sino que está bien visto, porque, dicen, es de gente espabilada. Un país que se desmorona entre banderas y las bombas de unos cuantos, sin que nadie haga nada, porque todo lo compensa el partido del sábado o la barbacoa en el campo del domingo. Y todo ésto, para colmo de masocas, me lo tengo que zampar junto con una tostada que cada día sabe a menos. Es por eso que, últimamente, cuando Antonio se acerca con el periódico, paso directamente a la última página, donde ponen la programación, que allí sé que no mienten, y al menos saco algo en claro, aunque a veces ni en eso dicen la verdad los malditos, y me cambian de hora Redes, mi programa favorito, cogiéndome un berrinche de mil pares en medio de la madrugada… Así que sólo me vienen quedando los sudokus y el horóscopo, o decirle a Antonio que se meta el periódico por donde le quepa, fastidiando, como la vida misma, al que menos culpa tiene…

lunes, 22 de junio de 2009

Regalitos por encargo...

Qué gracia me hacen los ganaderos de España cuando tiran para Madrid con sus animalillos, por medio de la Castelllana, reivindicando lo suyo. Pero no sólo pasa allí. Aquí en Sevilla también los tenemos, pero más sufriditos…
No sé si lo han terminado de notar, pero el verano ha hecho acto de presencia y se dispone a darnos buenas bofetadas durante un tiempo. Uno anda acostumbrado a tanto tortazo, por lo que la sarna será menos, aún sin ser con gusto, aunque no quiero ni pensar cómo estará la gran mayoría de la población de ésta ciudad, con tanta piel de borreguito. Y es que supongo que habrán oído lo de la manifestación la semana pasada, donde cuarenta mil almas borreguiles se echaron a la calle para proclamar unidos por la mala gestión de su club, el Betis. Me da que pensar, desde luego, el calor que deben estar viviendo los pobrecitos, con tanta lana, bajo éste Sol de justicia que abrasa las ideas de cualquiera. Les compadezco, a todos, al pastor y al rebaño, al perro y al cacique…
Señores, me da vergüenza vivir en una ciudad que se jacta de defender los sentimientos futboleros pero que ni se plantea salir a gritar frente al Ayuntamiento por el paro, el más alto de la historia, por los sueldos precarios, por el precio de los alimentos básicos, no sé, tantas cosas por las que protestar y nadie que ni se lo proponga, y eso que allí había desde abogados hasta artistas, pasando por trabajadores de a pie. Vamos, todo cristo…
Por eso digo que, tanto borrego en grupo, por el centro de ésta ciudad bañada en falacia, ofrece al turista un paisaje pueril, sólo semejante a las imágenes que cada año nos muestran de Madrid, con todo bicho viviente en Gran Vía, defendiendo no sé qué del Paro Agrario, minucias sin importancia mientras tu equipo juegue en primera para ir a verlo los domingos. Manda huevos.
Y dicen que la profesión de pastor tiende a desaparecer, mentira!. Aquí nos sobran borreguitos que cuidar, o, si prefiere, adoptar. Haga usted una buena obra y regale algo original a su señora en éstos días de verano. También mandamos por encargo…

viernes, 19 de junio de 2009

Nuestra guerra...

Hoy le toca a usted merecer mi homenaje. Éstas letras huérfanas de dueño bordarán de oro su estirpe si da un paso atrás en el orgullo y ofrece una mano a la vida. Les propongo batirse en duelo contra la pereza de navegar a la deriva por un mundo que sólo conoce mareas que arriban a playas vacías de significado. Haced de vuestro nombre ejemplo, de vuestros pasos huellas imborrables. Gritad lo auténtico, lo más sagrado. Mirad siempre a los ojos, convencidos de fé, rebosantes de pulcra actitud. Hundamos nuestra daga de la lealtad sobre corazones indignos que juegan con las buenas intenciones del caminante. Sin piedad, llevando en cada golpe la historia de la ignominia grabada a fuego, por tantos siglos de desacato al honor y a la libertad. Por vuestros antepasados…
Que sufran los injustos, los osados. Maldecid con saña al que manda y roba, al que ríe mientras engaña. A todo aquel que no llegue más allá de donde alcanza su mirada. Humillemos con descaro al iluso vendedor de miedos y reproches, de sonrisas que suenan huecas y lamentos a destiempo. Nuestra bandera, el amor. La pluma como metralla insondable que destroce enemigos forjados de las sobras, indefensos ante tanto argumento magnífico. Por vuestros hijos…
Prometo, palabra, no desistir en el desempeño. Juro, por mi gesto, hacer la guerra a la desidia que una vez me acompañó, inundando de fantasmas mi siniestra guarida. Clavaré con pasión mi lanza en el centro de todo aquel que ose limitar los pasos de luces abrazadas a lo humilde. Mi batalla, que es la vuestra, cantará victoria, no dudeis. Nuestra lucha, que haré mía, clamará cientos de homenajes sinceros, humanos, no desistáis. Así será, por mi espada, afilada, por vuestra alma, poderosa, por nuestra memoria, verdadera...

jueves, 18 de junio de 2009

Formas de pedir...

Éste calor ingobernable cercena cualquier atisbo de buena intención. Pero en medio del desierto siempre encuentras algún oasis olvidado, les diré... Si por algo se conoce ésta ciudad es por dar cobijo a buscavidas que aparcan coches y pobres almas que acuden a la triquiñuela para llevarse un poco de pan y vino a la boca. Están desde los que camuflan enfermedades mentales hasta los que esconden un panorama vital siniestro por culpa de un alcoholismo mortal, desde los que no cuentan muchas primaveras hasta los adultos que parecen ancianos por tanto despropósito de vida, ennegrecidos de tanta calle y tanto mal comer.
Pero, como en todo, la dignidad habita si se quiere, y llevo semanas dando de bruces con el mejor ejemplo de los que conocen el antiguo oficio de pedir. Es una mujer, gitana, de buenas maneras y fina pose. Lleva consigo un ramo de rosas y unas cuantas ramitas de romero, impregnando de buen aroma el lugar donde entra. La mujer se acerca, educada, con amplia sonrisa, sin malos gestos ni exigencias, dominando la pausa y el decoro, mirando a los ojos, como los buenos. La primera vez que la tuve al lado hice el ademán típico, negando propina por nada, tan acostumbrado a enganchados de mala gaita que abusan de su condición callejera. Pero ésta vez era diferente. La observé, tras mi pudor, acercándose con idéntica naturalidad a la siguiente mesa. La misma sonrisa, sincera, distintas palabras, simpáticas, pero con hermoso timbre, medido. Fue cuando hice por llamarla y le solté lo que vale un café. Sus ojos brillaron, mis esquemas temblaron. Me cogió la mano, cerró los ojos, apreté mi corazón, quede quieto, quizás inquieto, y clausuró el mágico momento con un guiño dedicado y el deseo de una vida plena. Y vale la pena, desde luego que la vale, por un huérfano euro, comprender en un sólo segundo la diferencia entre pedir o exigir, entre mirar u observar. El darse cuenta de tanto prejuicio que convive con uno, de la suerte que tenemos por nacer en la cuna que nacimos. Compensa, sin duda, por un único euro, sentir la bondad de alguien que conoce la calle y cree posible el milagro del cambio a base de pequeños gestos altruistas. Y, para colmo, sin ser de los que nadan en supersticiones, ocurre que, desde que la gitana apretó mi puño, casualidad o no, todo sigue su curso, que no es poco, cayendo la balanza de mi lado cuando lo vengo necesitando... Formas de pedir, regalando, y todo por una estúpida moneda olvidada. Ya les digo si merece la pena….

martes, 16 de junio de 2009

Reencarnaciones...

La suerte existe, desde luego que existe. Y si no me creen pongan uno de esos documentales sobre naturaleza de la sobremesa y tendrán la respuesta ante tanta pregunta existencial. Por ejemplo, están las gacelas, pobres animales a rayas que andan en grupos por los pedregales, indefensos ante el ataque de cualquier depredador mientras los compis de pasto observan la caza como la vaca mira al tren. Están los buitres, a la espera de la carroña que sobra de tan maltrecho manjar. Las ratas, bichos con mala suerte, porque da la casualidad que hay un pájaro que ve a kilómetros de altura, con lo que salir a buscarse la vida se hace cuanto menos peligroso. Algún que otro mono ameniza el cotarro con sus monadas, pero tampoco creo muy cómodo eso de vivir todo el día colgado. No me olvido de las liebres, listas que no veas, y rápidas, muy rápidas, pero escapando todo el rato del enemigo, lo cual debe cansar bastante. Y no nombraré muchos más porque daría para tres libros la cantidad de bichejos que hacen el Agosto a costa de otros menos agraciados. Igualito panorama, pensé, que en nuestro mundo, donde unos corren delante y otros detrás, sin saber muy bien a dónde vamos...
¿Reconocen esa selva señores?. Alimañas de todos los colores, estilos y linaje. Leones, tigres, elefantes, lobos, hipopótamos, cocodrilos, iguanas… multitud de animalitos, cada uno con lo suyo, bajo un Sol de justicia, buscándose la vida como Dios le dejan. Y pobre del que cojee o le entre un resfriado, ese la tiene clara. Porque otra cosa no, pero cabrones no faltan sobre éste cruel escenario…
Pues eso, que más vale tener suerte en medio de la sabana, no vaya a ser que eso de la reencarnación exista y nos toque huir a cada rato delante de medio belen viviente. Aunque ya puestos, entre tanto animal, prefiero reencarnarme en una mosca, una bien gorda, de esas que no haya cristo que la pille y coma poco. Y así posarme en los huevos de todos los animales de mierda que acechan al que corre menos, al más débil…
Así que, a todo esto, elija animal para el resto de sus días en nuestra selva, que aún está a tiempo, pero tenga en cuenta que la música de la mosca cojonera puede hacerle la existencia bieeen jodidaaa, y después no valen excusas y segundas oportunidades. Avisados quedan…

lunes, 15 de junio de 2009

Hoy van a perdonarme... Lunes lunero, de calor, exámenes y sueño, mucho sueño...

jueves, 11 de junio de 2009

Ejemplos e imposibles...


Recorrer camino, amigo, no es sólo andarlo y llegar. Mirar no consiste en poner la vista en algo. El beso no parte de los labios sino del alma. La juventud no se olvida con las arrugas ni el día acaba cuando empieza la noche. Sé de flores que nunca mueren y conozco mares que insisten en conquistar playas en silencio que susurran poesía…
He temblado por milagros que suceden y no terminan. He tocado el verso del asceta y sentido el tacto de la Luna en mil madrugadas. He visitado la guarida de lo verdadero y he visto llorar estrellas sobre praderas vírgenes de pecado...
Así pues, no me diga usted que existe el imposible, no me convenza a fuerza de estar seguro, que sé, bien de sobra, de amores que perviven en infinitos y hogares hechos de la nada, honrando el espíritu mas puro de dos jóvenes que nunca morirán de viejo porque nacen cada mañana y gritan vida a cada paso, regalando paraísos a éste cruel infierno, demostrando corazón ante un mundo injusto, deudor impune de tan excelso ejemplo, y bello, tan bello...

miércoles, 10 de junio de 2009

Conciertos a eso de las doce...

Tengo una cita cada noche, a eso de las doce, cuando la ciudad duerme y brota mi mirada al amplio horizonte que puedo divisar desde mi aposento. Una cita que da sentido a un día sin sustancia, al menos un ratito cada noche…
Y es que el calor y la desidia crecen bajo éstas cuatro paredes que suenan huecas, con un silencio únicamente roto por algún pájaro que posa en mi ventanal a observar un paisaje de edificios sin alma que habitan bajo estrellas hermanas de la Luna. La soledad no descansa, a veces me envenena, a veces me resucita, pero permanece, y ello la dignifica, pero de cuando en cuando suceden pequeños milagros que iluminan los pocos gestos amables de mis fauces…
Durante todo el año, cada madrugada, en su espesura, he sido testigo mudo de los acordes sublimes de una guitarra española que era acariciada por dedos anónimos para mi estampa pero reconocibles para cada uno de mis sentidos. A eso de las doce, cuando las brujas surcan el cielo, asomo al deleite musical de alguien que ni sospecha que cada noche toca para hacer volar mis mejores versos en prosa. Debe ser algún estudiante de música, de esas almas incomprendidas que suspiran por cinco cuerdas y un silencio, artistas que regalan obras al aire sin saber que siempre hay alguien dispuesto a admirar su arte…
Es entonces, a eso de la medianoche, cuando ocurre el pequeño milagro. Cuando sus notas saludan mi perfil asomado a la vieja cornisa y empiezan a lucir letras de mis manos, otorgándome sin saber instantes mágicos que no se olvidan durante el día y que renacen cuando cae la oscuridad. Unos minutos que enamoran, mientras espero que la inspiración cruce mi puerta solitaria…
Procuro cada madrugada no faltar a mi cita de nuestra guitarra anónima, hasta que alguno de los dos falte, porque así lo quiera el destino, y la magia desaparezca de un ventanal gastado por el paso del tiempo, pero divino escenario, sin saberlo, del mejor de los conciertos dedicados al viento…

martes, 9 de junio de 2009

Todo lo que merecemos...

Mucho que contar en pocas líneas. Desde unos resultados electorales que confirman el sentimiento generalizado de repulsa hacia los políticos, hasta las duras imágenes de trozos de avión sumergidos en el océano. El paro, con ese vago espejismo traducido en números que da la época estival cada año. Todas las empresas y sus EREs particulares, los accidentes de tráfico que sesgan las vidas en un solo minuto, no sé, imágenes que se nos muestran como rabiosa actualidad pero que olvidamos al cambiar de canal.
Desde ésta apartada senda de lo humano, me permito el lujo de dejar a un lado todas aquellas historias que la caja tonta vomita en nuestros salones cuando tenemos el gazpacho recorriendo el gaznate. No quiero habitar entre cadáveres andantes que no ven más allá de lo que reconoce su mirada, y todo por culpa de unos cuantos ricachones sin escrúpulos que determinan las leyes del bien y el mal, eligiendo las noticias que el españolito de a pie tiene que tragarse en la sobremesa. Me niego a pensar que la vida consiste en eso, en tener que dar las gracias de manera constante porque un tío enchaquetado y de falsa sonrisa nos dice que hay gente que anda más jodida. Eso ya lo sé, maldito. Lo que no sé es qué hace usted para remediar toda la metralla que me presenta, aunque no quiero ni imaginarlo, porque estoy bien seguro que usted olvida tanta miseria cuando saca un extracto de su cuenta corriente, que de corriente tendrá poco, y comprobará que le han ingresado esa paga extra manchada de la sangre, sudor y muchas lágrimas derramadas por todos esos desgraciados anónimos que se asoman a la pantalla durante el almuerzo para escucharle decir que la cosa está muy mala y que toca apretarse y no viajar demasiado, no vaya a ser que palmemos. Cambien de canal amigos, que los mismos que nos muestran tanta mierda son los primeros que venden a su madre por un mendrugo de pan y unas cuantas tortas, las mismas que se dieron para trepar por esa columnata humana de envidias y avaricia que llena el cotarro periodístico de éste miserable país. Y es que tenemos los informativos, los políticos y los aviones que nos merecemos, pero coma usted tranquilo ésta vez, buen ciudadano, que no le amarguen el filete, que quizás sea lo único de verdad que pueda llevarse a la boca en éste, nuestro tiempo…

viernes, 5 de junio de 2009

Soledad, mi escudera...

Tengo una amiga de la que nunca hablo, ni guapa ni fea, tímida, aunque se sabe de su presencia cuando inunda una habitación con su aroma. Les quiero presentar la luz de mis insomnios, igual la reconocen...
Me acompaña en mis noches peregrinas de letras y espacios, de silencios y miradas. Conoce mis gestos y mi furia, jamás delata enfado. Amante silenciosa en la penumbra. Quise odiarla, quise amarla, como esas relaciones imposibles donde nadie gana menos el transcurrir de los momentos. Me ha visto llorar desconsolado y reir a carcajada, frunciendo el ceño ante la injusticia y revolcar mi espalda en nuestro lecho. Sabe de mis males y mis lamentos, intuye verdades y mentiras, mas nunca opina, aunque su silencio sobra para responderle a mi alma. La he acariciado y maltratado, la he humillado hasta hundirla en el olvido, pero nunca pidió más que hacer compaña en la realidad siniestra que me absorbe en la madrugada, cuando enmudece el mundo y las estrellas se suceden…
La soledad es mi fiel hidalgo cuando todos duermen y mis dedos cantan al amor y a la guerra. La soledad, prisionera, es quien me acompaña y me mata. Tanto daño me hizo, y, sin embargo, le debo tanto… que vendo mi sino a quien pudiera traérmela un sólo segundo, y así poder besarla…

jueves, 4 de junio de 2009

Al final de la barra...

El mundo es simple. Están los buenos y los malos. Están los jueces, los policías, el Papa y sus sacerdotes, los hospitales, los del seguro, los abogados,y perdonen que me ponga a enumerar pero es que no quiero dejarme detrás ningún hombre de bien, en fin, los guardias civiles, los políticos, el defensor del pueblo, los sindicatos, los funcionarios de las Conserjerías, los orientadores de instituto, los profesores de religión… No hace falta decir que entre tanto lirio habita alguna ortiga, pero permitan que generalice, al menos hoy. Con la venia, prosigo… Jóvenes empresarios, vigilantes de la playa, oficiales del Ejército, el Rey, los gerentes de las Industrias que dan trabajo, los críticos de cine, los vendedores de loterías, el tendero de la calle Urbión, el vecino del quinto, mi jefe, mi ex jefe, profesores de facultad y de instituto, psiquiatras, psicólogos de rastrillo, y no sigo, que voy a vomitar el pollo al pil pil que me he zampado hace un rato…
Si creían que éstos eran los buenos, van listos. Vivimos bajo una mentira acordada por unos cuantos, donde otros tantos, muchos más si cabe, viven indefensos, sorteando obstáculos a veces insalvables, con el alma cada vez más deshilachada de tanto oportunista que aprovecha el cargo para hacer a su antojo barbaridades de campeonato. Es por eso que hoy vale generalizar, porque me parece aún más grave un chufla que se sienta tras una mesa de responsabilidad, que mil descamisados haciendo el cafre tras la barra de un bar. El peligroso es el que, llevando la chapa de un cargo medio notable, se comporta como el descamisado del bareto, aunque también he visto al final de una barra verdaderos caballeros, llevando con fina dignidad los pisotones de infames mamelucos que guían su destino…
Con esos me quedo, con los sacos de arena donde el que manda se desahoga. A los demás… Culpables hasta que no demuestren lo contrario, por creérselo…

lunes, 1 de junio de 2009

Tsunamis esperados

Dicen que nadie es profeta en su tierra, y yo hago esfuerzos de sobra para dejar de serlo. Y es que se me atraganta el puchero cuando cada año por estas fechas me ponen las imágenes del “camino” del Rocio, con miles de fieles en alboroto sobrellevando la media tajá, jurando y perjurando por la Virgen y la juerga. ¿Quien dijo que era imposible casar agua y aceite? Se equivocaban… He visto llorar ante la Reja de la Ermita cubata en mano. He visto hombres hechos y derechos perder la dignidad por cuatro bailes y unas risas. Si señores, como los talibanes de Afganistan, pero con alcohol de por medio, con lo que la mezcla raya lo explosivo. Y lo peor de todo, compañeros, es que cuando buscas explicación a tanta tragedia humana solo saben decirte… -Pues no vayas tu… y tan panchos… Que uno piensa, ni devocion ni ostias. Si mañana se aparece la Virgen en medio del camino y pide que acabe el farlopeo para rezar por las almas de los infieles, le dicen que rece su puta madre, que todavía quedan dos dias de fiesta, y venden su corazon antes que perderlo con tontunas. Pero hay Dios, y es justo, y cuando más colosal sea el jolgorio, un año de éstos, el ansiado tsunami decidirá entre devotos de la fé y devotos del mamoneo, y arrastrará consigo carros, carretas y peinetas, hasta quedar desparramados en las laderas de los Pirineos. Me perdonarán los lugareños de la zona montañosa. Y es que puestos a hacer burradas, vamos a hacerlas bien. Dignidad por favor, o, por lo menos, disimulen…

viernes, 29 de mayo de 2009

Ríndase o muera....

Me tengo que morder la lengua, por mi integridad y mi honor. Pero es que algunas veces se envenena uno tanto que olvida las buenas palabras y sólo desea echarse a la cara a uno de esos hijos de puta sin alma que sobrevive de las migajas del honorable y partirle la crisma, dos veces si es posible. Tanta leche con lo políticamente correcto y toda la pesca, tanta idiotez bien vista, tanto mediocre venido a más me está haciendo rebelde contra todo, amable con pocos y creyente de uno mismo, y eso me entristece, porque todos los ejemplos de verdad, aquellos últimos signos para la esperanza, viven acogotados por animales sin escrúpulos pero con mucho poder, el que da carecer de valores y seguir adelante. Hoy no daré nombres, ni para bien ni para mal, hoy no ensalzaré ningún héroe anónimo ni tampoco desterraré alimañas indeseables. Hoy sólo clamaré mi aviso contra quien deje de lado a las buenas personas que habitan con miedo por su simple condición educada. Es ésta mi declaracion formal de guerra contra quien ose reventar buenas intenciones a mi alrededor. Mi ejército se hará poderoso ante quien desdeña la derrota, y es que tienen por qué temer, pues no hay mayor peligro que el enfrentarse a hombres y mujeres que guardan corazones voluntariosos, gente que no tiene mucho que perder y una vida digna por ganar. Nos veremos en el campo de batalla indigno enemigo, no cesaré hasta hundir mi daga en su estómago, no lo dude, y la bandera de la bondad ondeará impasible ...
A los demás, buen fin de semana y mis disculpas por hacer de la terapia de hoy un canto a la guerra...